Calendario Lunar Chino

En China existen dos calendarios: el lunar y el cristiano (Gregoriano), denominados «Calendario Yin» y «Calendario Yang», respectivamente, cuya correspondencia de fechas aparece conjuntamente en todo tipo calendarios. En esta doble cronometría prevalece actualmente el calendario cristiano, considerado como oficial, que tiene una posición predominante en el sistema cronométrico: se destaca con letras tipográficas más grandes, en comparación con otras más pequeñas, en cualquier forma de publicación: libros, revistas, diarios, calendarios escolares, laborales o decorativos. Los anuncios cronológicos por radio y televisión siempre colocan primero la fecha del calendario cristiano, seguido de la del lunar chino.

Sin embargo, el calendario lunar chino nunca ha sido relegado al olvido, subsiste con mucha vitalidad en la tradición y a nivel popular, especialmente en el campo, donde las actividades agrícolas están estrechamente relacionadas con esta forma de cronometría. Las «24 Temporadas» (compuestas cada una por 15 días) son en realidad indicaciones nominativas de los fenómenos naturales y climatológicos predominantes de la quincena correspondiente, como, por ejemplo, «Despertar de Animales», «Lluvia de Mijo», «Calor Moderado», «Escarcha» o «Frío Riguroso», etc. El calendario lunar rige las numerosas fiestas tradicionales: La Fiesta de Primavera (Año Nuevo chino), la Fiesta de la Luna, la de los Faroles, la de Mayo, etc. Es además el único criterio válido a la hora de determinar las fechas del inicio del reinado de un nuevo signo del Zodiaco.

Al igual que en otras civilizaciones, en China la forma de cronometrar el tiempo según el movimiento regular de la Luna data de tiempos remotos. En el año 2937 antes de Cristo, a los 61 años del Reinado del Emperador Amarillo, se elaboró el primer calendario lunar chino, según el cual cada siglo consta de 60 años, distribuidos en 5 ciclos, de 12 años cada uno. La Era Tradicional China se inició ese mismo año (2937 a. de C.), y se ha venido reciclando cada 60 años. El siglo LXXVII (77) empezó el 5 de febrero (inicio del año según calendario lunar) de 1924 y acabó el l de febrero de 1984. Estamos el siglo LXXVIII (78). El 19 de febrero de 1996 comenzó el segundo ciclo de este siglo chino.

Los 60 años que componen el siglo chino llevan un sistema de numeración bastante complejo. Existen diez números llamados «Troncales del Cielo» que son como los diez primeros números ordinales: primero, segundo, tercero… décimo. A la vez, existen otros doce números denominados «Ramales de la Tierra», que equivalen a los doce números cardinales: 1, 2, 3, 4… 12.

La pronunciación de estos números es difícil para un hispanohablante, y lo es más todavía su escritura. Pero es suficiente saber que la representación de los 60 años del siglo chino se basa en la combinación de los números ordinales y cardinales, o sea, el «Cielo con la Tierra». Eso supone que se repiten seis veces los números del «Cielo» y cinco veces los de la «Tierra», en combinaciones distintas.

Eso es debido a “que el número 60 es múltiplo de los diez números «celestiales» y de los doce «terrenales». Las 60 combinaciones son fijas y se repiten cada siglo chino. No existe una numeración global tal como en el calendario cristiano.

Para los anales históricos, la ubicación cronológica suele señalar primero la Dinastía (Tang, Song, Qing, por ejemplo), luego el Reinado (Wudi, Wendi, Kangxi, etcétera), y después los años. Como sólo en tasos muy excepcionales (uno o dos casos)* un Reinado excede los 60 años, no hay posibilidad de confusión. El Reinado Kang Xi, de la última Dinastía China, duró 61 años; y el Qian Long, también de la última Dinastía, duró 60 años. Son los Reinados más largos de la historia de China.

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