Compatibilidad de Caballo

CABALLO Y RATA
Una pareja inestable. El marido Caballo reclama independencia y libertad. Considera una especie de esclavitud estar atado a la familia y a los quehaceres domésticos. La esposa Rata se desvive por tener un hogar tierno y ordenado, pero está desilusionada con el poco apego hogareño del Caballo, que sólo disfruta con la frivolidad callejera. La disparidad de personalidad crea una distancia cada vez más grande en su vida afectiva, socavada por el egoísmo y la brutalidad del Caballo. Por otro lado, el excesivo empeño de la mujer Rata en el ahorro y la sexualidad exacerbada desquician al hombre Caballo. Las frecuentes discusiones y la desesperación crean inestabilidad en su convivencia y podría llevarlos a una situación límite.

CABALLO Y BUEY
Una pareja de personalidad contrastada. Se enfrentan por el contraste de su temperamento: la mujer Buey es ordenada, reticente y conservadora, mientras que el marido Caballo es precipitado, desenfrenado y liberal. El Buey se sentirá desolado por no encontrar en el Caballo un respaldo solidario ni un espíritu serio y realista, al tiempo que éste también lamenta el precario sentido de humor de su cónyuge. La convivencia les proporciona poca alegría y muchos enfrentamientos. Se darán cuenta de la falta de lenguaje común y un mayor grado de compenetración concesiva. Su excesivo sentido de independencia les afecta seriamente las relaciones afectivas. El cariño mutuo se reduce debido al forcejeo diario.

CABALLO Y TIGRE
Una pareja maravillosa. Se sentirán orgullosos del ser amado. Los unen fuertemente lazos afectivos y los rasgos comunes: el entusiasmo, la vitalidad y la gallardía. El hombre Caballo se siente atraído por la nobleza y el encanto del Tigre, y éste admira la honestidad, la elegancia y el sentido de humor de aquél. Comparten ampliamente la filosofía de la vida, asumen con optimismo y valentía cualquier riesgo y adversidad. El Caballo procura un ingreso estable para permitirles holgura económica. La mujer Tigre corresponde a este esfuerzo con una gestión como madre cariñosa y esposa entrañable. Se aman profundamente y hacen lo posible para intensificar el placer en sus relaciones.

CABALLO Y CONEJO
Una pareja insatisfecha. El hombre Caballo aprende poco de los buenos.modales y la astucia de la mujer Conejo, quien no puede compartir ni en lo más mínimo «las frivolidades ingratas» de su marido. Cada uno se encierra en su mundo, manteniendo sus hábitos y caprichos. Si bien respetan religiosamente la independencia ajena, sufren internamente por la falta de relación afectiva. La insatisfacción proviene, sobre todo, de la excesiva esperanza que depositan en la pareja y de la poca correspondencia que reciben de la otra parte. La mujer Conejo no soporta la inestabilidad temperamental del hombre Caballo, mientras que éste detesta la cursilería hipócrita del Conejo. Necesitan más imaginación para que sus contactos físicos no caigan en la angustiosa monotonía.

CABALLO Y DRAGÓN
Una pareja turbulenta. Ambos son independientes, extravertidos y enérgicos. Se sienten mejor realizados en su vida pública o entre amigos que en la propia casa. Consideran la familia un estorbo para sus ideales ambiciosos y la filosofía despreocupada de la vida. Ninguno se somete a la batuta del otro. De ahí surgen frecuentes forcejeos por la libertad y la independencia. El hogar es para ellos algo pesado y muy poco entrañable. Cuando están en la calle se les ve contentos y felices, pero al llegar a la casa se les fruncen las cejas y se asfixian. El hombre Caballo intenta en vano convencer a la mujer Dragón que sus obligaciones están en el hogar, pero el fantasioso animal se lo refuta rotundamente porque es feminista por excelencia. Y, como resultado, la convivencia se convierte en una secuencia de turbulencias.

CABALLO Y SERPIENTE
Una pareja floja. La unión entre estos signos tan dispares de personalidad crea serios problemas de convivencia: el hombre Caballo no comprende la frialdad e indiferencia de la mujer Serpiente, mientras que ésta desprecia la superficialidad y la fastuosidad estúpida del Caballo. Los encantos respectivos que los unieron han perdido su magnetismo casi por completo, quedando sólo una vaga reminiscencia en sus esporádicos actos físicos. La mujer Serpiente anhela tener un marido con gustos más refinados y no tan brutal como el hombre Caballo. Este se siente insatisfecho por la escasa comprensión de su mujer, a quien cree que le falta entusiasmo, acción y solidaridad. Necesitan ser más concesivos y menos exigentes para mantenerse unidos.

CABALLO Y CABALLO
Una pareja desequilibrada. Si nacen en meses y estaciones distintos, podrían llevar una convivencia más variada. De cualquier modo, la unión de dos seres que llevan el mismo signo les trae, por un lado, intensos placeres por los gustos y hábitos comunes, y, por el otro, deja al descubierto algunos aspectos de su vida común tan importantes como el cuidado del hogar y los quehaceres rutinarios. Se sienten felices viajando, en la vida pública o entre amigos. Pero como nadie quiere someterse a la esclavitud doméstica, surgen los disgustos por la rutina o bien por los hijos. Necesitan regularse las relaciones para alcanzar un acuerdo que los deje ser independientes y a la vez los comprometa en las responsabilidades indispensables.

CABALLO Y CABRA
Una pareja feliz. La mujer Cabra es tierna, sensible, delicada y misericordiosa, características que se complementan maravillosamente con las cualidades del hombre Caballo: el optimismo, la generosidad, el humor y la simpatía. Viven felices en un ambiente de comprensión y tolerancia. La mujer Cabra se siente segura con el respaldo espiritual del Caballo, a quien le ofrece su tierno afecto y un hogar confortable, sin que le afecte demasiado el egoísmo de su marido. El marido Caballo, a su vez, se esfuerza por ser comprensivo con su mujer, consintiéndole los pequeños caprichos y su delicado gusto personal. En su vida íntima, el hombre Caballo se porta como un príncipe azul, tierno, viril y elegante, y la mujer Cabra es imaginativa, dulce .y complaciente. A veces, el delirio los lleva al reino de los placeres.

CABALLO Y MONO
Una pareja optimista. El ingenio y el carácter satírico de la mujer Mono puede inclinar la balanza matrimonial a su favor, haciendo que el marido Caballo obedezca sus órdenes y trabaje para su placer y comodidad. El hombre Caballo intenta salvaguardar la independencia, manteniendo sus hábitos sociables y los caprichos de la fastuosidad. Su convivencia está cargada de juegos de ingenio, de desobediencia y de gracia humorística. A pesar de todo, son tan inteligentes que mantienen a raya las malicias para que no corra ningún riesgo el matrimonio. Lo más positivo de esta unión consiste en el optimismo, que es denominador común de su personalidad. Pueden enojarse de vez en cuando, pero nunca serán pesimistas con la perspectiva del matrimonio. Seguirán teniendo disgustos, pero también seguirán amándose con intensidad.

CABALLO Y GALLO
Una pareja pactada para la paz. El marido Caballo es sociable, generoso y galante, deja a medias muchos proyectos espléndidamente iniciados. La mujer Gallo es engreída, quisquillosa y eficiente, culmina los trabajos interrumpidos con sacrificio y seriedad. Pero no cesa de criticar la irresponsabilidad de su marido, hasta que éste, cansado de tanta aspereza, se larga a la calle para «olvidar». A la vuelta le traerá noticias callejeras a la esposa Gallo para reconciliarse y también para que se oxigene un poco. En el fondo, la mujer Gallo necesita un marido caballeroso como éste y se siente íntimamente satisfecha. El hombre Caballo le deja tomar las riendas de la economía familiar y de la vida afectiva con tal de que respete su libertad de ir a juntarse con los amigos. La esposa Gallo sólo pone una condición: «Nada de morros e historias de amorío.»

CABALLO Y PERRO
Una pareja duradera. .Ambos son abiertos, vigorosos y honestos. Su unión les brindará placer y satisfacción. A pesar de la inestabilidad del hombre Caballo, la mujer Perro lo adora con cariño y fidelidad, porque admira la elegancia y perspicacia de su marido. A éste le encanta la lucidez y la certeza de juicio de su amada, sin importarle un ápice la tosquedad y vulgaridad que a veces se asoma en su comportamiento. Saben combatir la monotonía de la vida conyugal con imaginación y sentido práctico. Salen de viaje con regularidad, hacen excursiones, cambian la decoración o comen alguna vez fuera de casa, etc. También son abiertos para aprender una nueva técnica sexual o añadir cierto aire de erotismo poético a los encuentros.

CABALLO Y CERDO
Una pareja concesiva. La mujer Cerdo es dócil, sacrificada y complaciente, tolera el egocentrismo del hombre Caballo. Lo acompaña muy bien en los momentos buenos y en los malos con igual diligencia. El hombre admira el realismo y el carácter sumiso de su mujer, a quien trata de corresponder con mucha ternura y amor. El hombre Caballo trabaja con entusiasmo, pero a veces se tropieza con dificultades o fracasa y pierde ante el competidor. La mujer Cerdo nunca le reprocha por eso, tratando de aliviar su aflicción con consejos conformistas. Durante algunos años, la mujer se angustia por la arbitrariedad de su marido, pero no aminora su profundo amor por éste, quien se dará cuenta al final que tiene una compañera de lujo. Al margen de las malas rachas, disfrutan el lecho de amor como fuente de energía vital. Tendrán numerosos hijos.

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